miércoles, 11 de abril de 2007

Juicios Críticos sobre sus obras...

País de Jauja
“...novela faro de este fin de siglo literario, novela de la felicidad, de la utopía feliz de un Perú mestizo [...] esta novela luminosa, que acepta el reto de ser la novela de la felicidad, un himno al mestizaje, y que reinserta el mundo andino en la cultura universal.” Françoise Aubès, Université de Paris III, La Nouvelle Revue Française, junio 2002, Nº 562, pp. 115, 129.
***** “En el fondo, País de Jauja puede leerse como una admirable alegoría de la transculturación feliz, enriquecedora, gracias a la cual hasta la ominosa presencia de la muerte puede ser vencida. [...] En un momento en que la ignominia y la violencia degradan la vida del país, es estremecedoramente insólito que se preserve el vigor necesario para cantar a la vida con un himno solidario capaz de mirar al futuro”. Antonio Cornejo Polar, revista SÍ, Lima, 5 de julio de 1993.
***** “Este lugar paradisíaco [la Jauja de la novela] no sólo devuelve la salud a quienes acuden a él en busca de su clima restaurador, sino que simboliza y objetiva la feliz unión de valores que secularmente se habían considerado incompatibles. Quizás éste sea el princiial mérito –entre muchos otros– de esta extraordinaria novela”. Ismael Marquez, Oklahoma Univ., en: P. Becarisse, Tradición y actualidad de la literatura iberoamericana, Piitsburgh Univ. Press, 1995, p. 95-100.
***** “Pero el acto más maduro y arriesgado de Rivera Martínez es haber construido una Jauja utópica, que en muchos sentido desafía la gravedad histórica y se reclama, sin decirlo jamás, como territorio cabal de la fantasía”. Guillermo Niño de Guzmán, en Márgenes, Nº 15, dic. de 1996.
***** “Desde el ángulo que más interesa al lector, la novela de Edgardo Rivera Martínez cautiva por la variedad de situaciones, la penetración en la psicología de los personajes, el lirismo de algunos pasajes, el humor, la gracia para resolver situaciones, y, finalmente, como queda dicho, un meno diestro y terso del lenguaje”. Marco Martos, El Peruano, 13 de octubre de 1993.
***** “Edgardo Rivera Martínez ha escrito por todo ello una novela fundamental para los peruanos; ha hecho de la ficción un medio y a la vez un fin en tanto que propone una reflexión sobre la misma y a la vez consigue involucrar al lector en el mundo recreado [...] Historia, verdad, ficción, mentira, otra vez las contradicciones resueltas en la novela lograda, en el reino de la armonía y en nombre de una hermosa metáfora: País de Jauja”. Giovanna Pollarollo en la presentación de la 2da. Edición de la novela.
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En este sentido también podemos decir que Edgardo Rivera Martínez actualiza [en País de Jauja] un proyecto que fue madurando en su interior como un largo poema. Me atreveré, por ello, a concluir que, con ascendientes tan agudos como la novela cervantina y Cien años de soledad, la existencia del país de Jauja ha dejado de ser una promesa. Todas sus palabras la verifican”. Edgar O’Hara, Seatle, agosto de 1998. En Palabras a cuestas (País de Jauja, una poética). Lima, Lluvia Editores, 2000, p. 38.
Libro del amor y de las profecías
“Además de la oportunidad de reencontrarse con esa Jauja entre mítica y real donde es posible vislumbrar un mundo dichoso, y con esa atmósfera de tiempo detenido que logra mantener como a distancia y en sordina los afanes de la realidad inmediata, el Libro del amor y de las profecías nos coloca ante ese prodigioso y ahora casi infrecuente tipo de novelas que comunican una sensación de totalidad, de universo en sí mismo”. Rosella di Paolo, en Caretas, 11 de febrero del 2000.
***** “Libro del amor y de las profecías es, en el panorama latianoamericano actual, una obra insólita en la cual se unen la inteligencia de la composición a la complejidad de las ideas. Con sutileza y rigor ERM ha logrado una inflexión nueva y sugerente en la manera de enlazar lo sobrenatural con lo cotidiano, configurando un mundo ficcional al cual distinguen la variedad y los matices. Así, en la escritura de uno de los narradores centrales de la literatura peruana contemporánea, Jauja revive como territorio de la fábula y se afirma como espacio de la historia”. Peter Elmore, en Culturas. Especial de Artes & Letras, de La República, Lima, domingo 25 de marzo del 2001, p. 34-35.
Ciudad de fuego “Completa el trío [de novelas cortas] Un viejo señor en la neblina, impecable, inquietante, envolvente y enigmática, a tono con las otras dos narraciones en calidad artística y densidad simbólica”. Ricardo Gonzáles Vigil, “De la neblina al fuego”, en El Comercio, 12 de octubre del 2000.
Sobre sus cuentos “Después de leer los excelentes –algunos realmente acabados– cuentos de Edgardo Rivera, me pregunto si vale la pena abundar en este género, que tiene ya en el Perú tantos y tan buenos representantes en las generaciones que me siguen”. Julio Ramón Ribeyro, en La tentación del fracaso. Anotación del 29 de agosto de 1978.
***** “Un discurso que deslumbra, más que por la afanosa búsqueda de novedad, por la limpieza y hondura de su espléndida sencillez”. Antonio Cornejo Polar. Prólogo a Azurita. Lima, 1978.
***** “[...]Allí surge el relato de Rivera Martínez, allí empieza a crearse la atmósfera propicia a la sutileza con que el autor trata sus materiales, y allí entra magistralmente en juego su gran capacidad para sugerir diversos caminos entreabiertos en la realidad, mediante una serie de puntos de vista cuya agudeza y refinamiento recuerdan a Henry James. Alfredo Bryce Echenique, Prólogo a Enunciación, Lima, 1979.
Juicio general “Son, pues, muchas las bondades que nos ofrece la obra de Rivera Martínez. [...] Construida silenciosa pero tenazmente es una obra que se alimenta de muchas fuentes. Siempre fiel a su circunstancia vital y a sus postulados artístcos, Rivera Martínez ha entablado un diálogo entre lo andino y lo universal como pocos narradores de nuestra literatura”. César Ferreira, De lo andino a lo universal, Lima, PUCP, 1999.